sábado, 6 de marzo de 2021

Hay que derrotar la nueva ofensiva de Duque: ¡No a la reforma tributaria uribista!

El gobierno uribista de Duque se ha caracterizado por su ineptitud para encarar la crisis sanitaria que desencadenó la pandemia del Covid-19, por su cinismo a la hora de explicar los asesinatos de líderes sociales y la ampliación del accionar paramilitar en todo el país, pero sobre todo por su actitud servil ante la gran burguesía nacional y las transnacionales imperialistas.

En Colombia los principales grupos económicos se han seguido enriqueciendo en medio de la crisis, particularmente beneficiados con los recursos públicos. Duque les entregó 9 billones de regalo desde la pasada reforma tributaria de 2019, en medio de la pandemia destinó la mayor parte de los recursos a banqueros y comerciantes de la salud -dueños de las EPS-, y en los últimos días se ha denunciado que otorgó miles de millones de pesos en ayudas a sus protegidos de siempre, los aportantes a su campaña: Sarmiento Angulo, Gilinski, Ardila Lulle y Santodomingo.

El gobierno Duque es el responsable de la crisis económica y social que padecemos, no conforme con ello se ha empeñado en hacer que la crisis la paguemos los trabajadores. El 1174, la reforma laboral que nos impuso por decreto, y su iniciativa de realizar una nueva reforma tributaria van en esa dirección. Si en noviembre y diciembre de 2019 los jóvenes, las mujeres, las negritudes, los indígenas, los campesinos y los trabajadores, nos organizamos para detener el «paquetazo de Duque», ahora tenemos que redoblar esfuerzos en la organización y la lucha contra esta nueva ofensiva.

 

Crisis económica y desigualdad: una realidad de la que apenas se habla 

Colombia atraviesa una profunda crisis económica. Fedesarrollo planteó que el país entró en recesión desde marzo de 2020, una circunstancia así no se vivía desde 1999, sin embargo las cifras actuales tienden a ser peores, la caída del PIB (Producto Interno Bruto) el año anterior fue de -6.8% (dos puntos por encima de aquel entonces), el número de personas desempleadas a diciembre fue de 3,3 millones y en tan sólo un mes del presente año llegó a ser de 4,16 millones -casi un millón más-, pasando de una tasa de desocupación del 13% a una del 17.3%, la más alta en la historia. Se estima que la pobreza afecta hoy a uno de cada dos colombianos, que el 23% de los hogares pasó de comer 3 veces al día a comer sólo 2 y que el 10% sólo tiene para ingerir alimentos 1 vez al día.

Esta crisis ahonda los problemas ya existentes. Desde hace años distintos informes como el Índice de Desarrollo Regional para Latinoamérica (Idere Latam) publicado por un grupo de universidades entre las que está la Universidad de lo Andes, el Informe Panorama Social de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), e incluso los informes de agencias imperialistas como el Credit Suisse Research Institute o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), subrayan que América Latina es la región más desigual del mundo y Colombia el país más desigual de la región.

Según datos de los informes citados los colombianos con más de 100.000 dolares son apenas el 3,8% de la población y sólo 3 personas concentran una riqueza equivalente a lo que poseen más de 20 millones de colombianos pobres. El 66,8% de la riqueza del país esta en el 10% más rico de la población. Luís Enrique Espitia y Luís Jorge Garay han publicado libros sobre el tema de la desigualdad en los que hablan de la existencia en el país de ricos, super ricos y super super ricos, estos últimos serían el 0,1 % de los ricos. La conclusión es que la riqueza producida socialmente, por millones de trabajadores, está ultraconcentrada en unas cuantas manos.

Esa profunda desigualdad es el verdadero origen de la pobreza, la injusticia y la violencia que azotan los espacios urbanos y rurales, la que conduce a los jóvenes de Buenavetura a enlistarse en las bandas de paramilitares y nacotraficantes, al campesino del Catatumbo o el Cauca a cultivar coca, a los niños de la Guajira a la desnutrición y a los indígenas del Bajo Baudó al desplazamiento. Según la OCDE se requeriría el equivalente a 11 generaciones, es decir, cerca de tres siglos para que una persona salga de la pobreza en Colombia.

 

Los impuestos o cómo sostener el Estado burgués esquilmado a los trabajadores

El presupuesto general de la nación para 2021 está cercano a los 314 billones de pesos, de ellos alrededor del 50% provienen del recaudo de impuestos. El 85% de los impuestos en el país provienen del Impuesto de Renta y del IVA (Impuesto al Valor Agregado). Otras fuentes de recursos son las empresas de capital público como Ecopetrol -que producen dividendos al Estado- y el endeudamiento.

La burguesía colombiana, ese cada vez más pequeño sector de la pobalción en el que se concentra la riqueza, se queja habitualmente de las altísimas tasas de impuestos, y de como ellos soportan con sus contribuciones el aparato estatal. Es común escuchar a sus economistas, diciéndonos con toda seriedad, que en el país tan solo unos 3 millones y medio de colombianos pagan el Impuesto de Renta.

Nos señalan que eso es inobjetable y formalmente tienen razón, sin embargo, el 85% del Impuesto de Renta no proviene de contribuyentes directos, si no de la Retención en la Fuente, que no es otra cosa que un adelanto del Impuesto de Renta que se cobra en las transacciones económicas. La Retención en la Fuente se le descuenta a un asalariado contratado por orden de prestación de servicios como la mayoría de los trabajadores de la salud en la actualidad, nominalmente puede que ellos no estén obligados a pagar el Impuesto de Renta, pero en la realidad se lo terminan cobrando. Lo mismo sucede si un trabajador ofrece sus servicios como ayudante de construcción en una obra de remodelación de una oficina, a la hora del pago no se le cancela el 100% del precio pactado por su trabajo, se le hace la deducción de la Retención en la Fuente. De esa manera los contribuyentes al Impuesto de Renta crecen de forma indeterminada y abarcan a un amplio margen de la clase trabajadora.

Contrario a lo dicho por lo lugartenientes de la burguesía, Espitia y Garay han llegado a concluir que para los ricos, super ricos y super super ricos el Impuesto de Renta tiene muy poco peso, pagan muy poco en proporción a sus ingresos y riqueza acumulada.

El otro impuesto que es columna vertebral del sistema tributario colombiano es el IVA, creado en 1963 se ha mantenido por 57 años como el tributo de mas fácil recaudación. La tarifa general del IVA es hoy del 19%, se paga al momento de la compra de productos como prendas de vestir, electrodomésticos y algunos alimentos -por ejemplo, un frasco de aceite-. Empezó siendo del 10%, con Gaviria pasó a ser del 14%, con Samper del 16% y con Santos del 19%. El IVA es un impuesto indirecto que se le carga al consumidor sin tener en cuenta su capacidad de pago. Lo paga Sarmiento Ángulo y Don Juan al momento de comprar una camisa, una lavadora o una barra de chocolate.

Sin embargo, para una familia como la de Don Juan el IVA representa en promedio un 11,5% de su ingreso mensual y para una familia como la de Sarmiento Ángulo apenas un 2,2%. Es decir, es un impuesto que afecta particularmente a la clase trabajadora, sobre todo a sus sectores más pobres porque les quita una mayor porción de su salario.

Nominalmente los ricos, super ricos y super super ricos deberían pagar muchos más impuestos, pero tienen todo tipo de exenciones, para 2018 Espitia estimaba que estas llegaban a los 50 billones de pesos. De este modo es un embuste decir que la mayor parte de la financiación del Estado proviene de la burguesía, es el pueblo trabajador el que soporta con el pago de impuestos a un Estado que debería ocuparse de invertir los recursos recaudados en el bienestar de esa clase trabajadora que lo sostiene.  

 

Pandemia y desigualdad: una realidad mil veces padecida

Pero la realidad dista mucho de ser así. La inversión del Estado para la satisfacción de los derechos básicos de la población ha sido históricamente miserable. La salud y la educación llevan décadas convertidas en un privilegio, del cual buena parte de los colombianos están excluidos o tienen un acceso restringido. La lucha cotidiana para muchas familias de la clase trabajadora es por la atención en salud, por condiciones mínimamente dignas en el servicio educativo o por el acceso a la educación superior. 

Una mujer fallece al subir un puente peatonal en Bogotá luego de salir de su EPS y no recibir atención médica, llevaba meses solicitando una intervención quirúrgica al corazón. La enfermera que recibió la primera dosis de la vacuna contra el Covid-19 llevaba 2 meses sin que le pagarán su salario; alrededor de 700 trabajadores del Hospital Rosario Pumarejo de López de Valledupar fueron a la huelga en agosto pasado luego de 8 meses sin pago, 4 de ellos se declararon en huelga de hambre. Según un informe de la Procuraduría en 2020 la deuda con los hospitales públicos ascendía a 11,4 billones de pesos, sus deudores son las EPS, las aseguradoras y el Estado.

En la institución educativa Aguas Pietras en Turbaco (Bolívar) no se cuenta con agua potable, un carro de bomberos la deposita en un tanque, igual suerte corren los colegios de las comunidades indígenas en el Guanía. En la inspección de Santa Rita en Cumaribo (Vichada) esta ubicado el colegio Francisco de Paula Santander que atiende a 196 estudiantes y lleva años denunciado su precariedad, solo cuenta con dos baños, faltan pupitres, agua potable y dotación para los laboratorios.

El sistema público de salud fue destruido desde los años noventa y en época de pandemia ha dejado ver el efecto que eso produce a la hora de atender una emergencia, ha sido un desastre por la inoperancia de un modelo de salud al servicio del interés privado y el lucro. La deuda histórica con las escuelas y colegios del país ha hecho enormemente difícil la posibilidad de una educación virtual, niños y maestros sin recursos tecnológicos o conectividad padecen el rigor del abandono estatal. La llamada política de alternancia es prácticamente imposible en cientos de instituciones educativas que no cuentan siquiera con agua potable o baterías sanitarias.  

Para esa minoría de ricos, super ricos y super super ricos esos no son inconvenientes su servicio de salud les asegura condiciones dignas de atención médica y no tienen problema en viajar para acceder a tratamientos y vacunas en el extranjero. Sus colegios cuentan con sendas inversiones para la adecuación de protocolos de bioseguridad y si tienen que volver a la educación virtual tienen recursos suficientes para no tener inconvenientes.

El heroísmo de los trabajadores del sector salud es el que mantiene lo que queda del sistema público en pie y ha permitido soportar los estragos de la pandemia. El esfuerzo de maestros, familias y estudiantes ha hecho posible salvar en algo la educación durante este largo año de crisis sanitaria. Las carencias estructurales en sectores como salud y educación hicieron posible un impacto catastrófico de la pandemia y son responsabilidad de un Estado que se niega a invertir en las necesidades básica de la gente y se niega a cobrarle impuestos a los que acumulan la riqueza.

 

La reforma tributaria de Duque al servicio de la oligarquía y de la banca imperialista

Según el gobierno Duque el déficit fiscal en el país -recursos que le hacen falta para cubrir sus gastos- está cercano al 9% del PIB, unos de 90 billones de pesos. Del mismo modo ha señalado que la deuda pública –deuda del Estado con la banca nacional y particularmente extranjera- está alrededor del 60% del PIB. De los casi 314 billones de pesos del Presupuesto General de la Nación para 2021 el gobierno Duque planea destinar alrededor de 71 billones de pesos para el pago de la deuda, casi el 22,4% del presupuesto total, lo cual se convierte el monto más alto que hemos pagado en la historia. Cerca de 36 billones van al pago de la obligación neta y 33 billones al pago de intereses. Por lo cual el gobierno uribista ha dicho que se requiere una nueva reforma tributaria para incrementar el nivel de ingresos por la vía de cobrar más impuestos.  

El eje de la Reforma Tributaria sería extender el IVA y poner a pagar más Impuesto de Renta a las personas naturales. Cuando la burguesía dice, bien sea por boca de sus gremios, sus expertos o directamente de Duque y Carrasquilla, que es necesario «eliminar las exenciones y beneficios» para aumentar el recaudo, no se refieren a eliminar todas las gabelas de los ricos, super ricos y superricos sino a cobrar el IVA del 19% a todos los productos de la canasta familiar que hoy en día están exentos (huevos, leche, carne o pescado, etc.), excluidos (arroz, frutas, gas, etc.), o que se benefician de una tarifa diferencial de 5% (como el café, las harinas o las carnes frías).

Para promover la idea, el propio Duque y los periodistas a sueldo de la patronal usan el argumento de que es injusto que personas como ellos, de altos ingresos, no estén pagando el IVA por algunos productos. Su supuesta solución es cobrar IVA a todos los productos y, posteriormente, «devolver» a la población más pobre lo cobrado a través de pagos del gobierno a dos millones de hogares.

Con una devolución del IVA del 100% al 20% de las familias más pobres se reembolsarían a estos hogares 1.7 billones de pesos, el gobierno Duque viene implementando una política similar de devolución del IVA a los más pobres, entrega 37 mil pesos mensuales para beneficiarios de sus programas Familias en acción y Colombia Mayor. Las cifras pasan a ser criminales cuando recordamos que en la pasada reforma tributaria el gobierno uribista le regaló 9 billones de pesos a los empresarios más poderosos del país en beneficios tributarios.

Eso sin mencionar que es imposible devolver lo recaudado a los millones de trabajadores que viven en la informalidad y no están bancarizados, el gobierno uribista omite decir que sería mucho más sencillo -menos costoso, menos burocrático y sobre todo menos proclive a trampas y corrupción-, eliminar las gabelas y exenciones que ya existen. Por ejemplo, Duque y su partido son campeones en dejar de pagar Renta, Álvaro Uribe pago 0 pesos de Impuesto de Renta en 2020 e Iván Duque quedó con un saldo a favor de 8 millones.

Según la DIAN (Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales) las exenciones y beneficios tributarios otorgados en 2020 llegaron a 92,4 billones de pesos, es decir, si los ricos, super ricos y super super ricos pagarán sus impuestos íntegramente se cubriría el total del déficit fiscal.

De acuerdo a cifras subrayadas por Salomón Kalmanovitz las exenciones al sector financiero permitieron que los banqueros pagaran en 2020 sólo el 1,9% de sus utilidades de 121 billones de pesos; las petroleras sólo el 7% de 92 billones y las empresas mineras el 6% de 31 billones, cuando debieron haber pagado el 33% de acuerdo a la ley. El costo para los ingresos del Estado por estos obsequios a estos tres sectores fue de 80 billones de pesos, más de cinco veces lo que el Gobierno intenta recaudar con su nueva reforma tributaria en un año. Así las cosas el sistema tributario colombiano beneficia a las transnacionales, los rentistas bancarios y los terratenientes, pero grava sin ningún pudor a la clase trabajadora.

El gobierno uribista de Duque y su ministro Carrasquilla, a pesar de la crisis económica, del desempleo rampante, del hambre, de la muerte que se extienden por la crisis sanitaria, nos vuelven a decir que no podemos cobrarles más impuestos a los ricos, super ricos y super super ricos, que el peso de la crisis que ellos han contribuido a profundizar lo debemos seguir cargando nosotros, incluso que se debe profundizar la miseria y la pobreza con tal de mantener a los banqueros y las empresas imperialistas felices. 

 

Una mentira mil veces dicha

La premisa de esta Reforma, como de todas las anteriores, es que no se puede cobrar impuestos a las empresas y la burguesía, porque son éstos los que generan empleo y dinamizan la economía. Este dogma ha demostrado ser completamente falso, lo que se refleja no solo en la realidad, sino cada vez en más estudios de los economistas burgueses. La política de subsidiar a los ricos y las empresas por la vía de no cobrarles impuestos ha ocasionado mayores niveles de desigualdad y endeudamiento de los Estados, que luego tienen que buscar recursos para las finanzas públicas con nuevas reformas tributarias.

En la investigación Las consecuencias económicas de los importantes recortes fiscales para los ricos, publicado en diciembre de 2020 por David Hope y Julian Limberg del London School of Economics, se dice:

«Los resultados también muestran que el desempeño económico, medido por el PIB real per cápita y la tasa de desempleo, no se ve afectado significativamente por importantes recortes de impuestos para los ricos. Los efectos estimados para estas variables son estadísticamente indistinguibles de cero».

En palabras simples: lo último que hace un empresario con el dinero que deja de pagar por impuestos es contratar a más personas para generar más empleo. Cualquier trabajador sabe que su patrón exprimirá primero a sus trabajadores hasta que no puedan dar una gota más antes de pasar a contratar a una sola persona. El grueso del dinero ahorrado por la burguesía no se usa para invertirlo productivamente, sino que se acapara, se usa para especular o para el consumo de nuevos lujos.

 

Reformas tributarias regresivas una práctica recurrente de los gobiernos en Colombia

Las Reformas Tributarias son una imposición de la burguesía imperialista contra el pueblo pobre y trabajador para asegurar el pago de la deuda. Las calificadoras de riesgo se ocupan de decirles a la banca internacional y a las transnacionales imperialistas si es posible prestarle dinero a un gobierno o «invertir» en un país. Para que la calificación sea favorable presionan a los gobiernos de países como el nuestro para que adopten medidas como las reformas laboral, tributaria o pensional que esquilman a la clase trabajadora para asegurar los recursos con los que se pagará lo prestado.

Al mismo tiempo las reformas tributarias son parte de la agenda de las asociaciones de los ricos, super ricos y super super ricos, como el Consejo Gremial, la ANDI (Asociación Nacional de Industriales), la SAC (Sociedad de Agricultores de Colombia) o Fenalco (Federación Nacional de Comerciantes), que presionan para que se les otorguen nuevas exenciones tributarias y para que la financiación estatal se soporte con impuestos a los trabajadores.

Cada dos años los gobiernos de turno promueven una nueva reforma tributaria con el mismo carácter: imposición, ampliación o modificación de lo que los expertos llaman impuestos regresivos, aquellos que tienden a aumentar la existencia de desigualdades, pues gravan o aumentan la carga impositiva a quienes tienen menores ingresos y riqueza. Sin embargo, lo particularmente infame de la reforma que propone el gobierno Duque es que se presentará en el marco de la que podría ser la peor crisis económica del país en años.

 

Derrotemos la reforma tributaria de Duque, construyamos el paro nacional

Existen amplios sectores académicos y políticos en el mundo que vienen planteando la necesidad de implementar reformas tributarias progresivas, que contribuyan a aminorar las desigualdades existentes en sociedades como la colombiana, estableciendo impuestos para los sectores ricos, super ricos y super super ricos de los que hablan Espitia y Garay.

En el país algunos centros de pensamiento y grupos de estudios tributarios de las más importantes universidades han propuesto: impuestos a las bebidas azucaradas y los servicios digitales, una ampliación del impuesto a la emisión de dióxido de carbono, implementar una tarifa altamente progresiva y diferencial sobre la renta de las empresas, mantener y profundizar el impuesto sobre el patrimonio y modernizar los mecanismos de cobro de impuestos y seguimiento a evasores.

No dudamos que muchas de esas propuestas son útiles y necesarias, pero nos parece que lo primero debe ser eliminar todas las exenciones tributarias que se han otorgado por décadas a las empresas y personas más ricas -nacionales y extranjeras-, que son las verdaderas responsables del deficit fiscal. Es decir, eliminar las exenciones a Duque y sus amigos Sarmiento Ángulo, Gilinski, Ardila Lulle, Santodomingo y hasta el mismo Uribe.  

Petro ha planteado también que «se debe gravar la renta». Refieriéndose al capital improductivo, aquel que no se invierte en la producción de mercancías: capital financiero, destinado a la especulación o el atesoramiento; dividendos empresarialesl, las ganancias extraídas por la burguesía que no serán reinvertidas; y la tierra fértil improductiva, que acaparan los terratenientes.

Sumado a lo anterior debemos exigir ante la situación de crisis y calamidad actual el No pago de la deuda, además de los intereses abusivos que impone el sistema financiero por cada prestamo y las imposiciones políticas con las que llega cada uno de ellos, en el momento actual, en vez de saciar la sed de ganancia de los banqueros, se deben destinar esos recursos para paliar el desempleo y el hambre a la que se ha sometido a una buena parte de la población trabajadora.

La única posibilidad de avanzar en esa dirección es una lucha unificada para derrotar la ofensiva de Duque, su decreto 1174 y su anunciada contrareforma tributaria. El 21N es nuestro referente nacional de lucha más cercano, con él se frenó un primer intento de Carrasquilla de ir a una extensión del impuesto del IVA, con él se frenaron las reformas pensional y laboral que la burguesía aún reclama.

La CUT ha convocado un Paro Nacional para el 28 de abril y ha planteado un plan de lucha en estos primeros meses del año, pero los paros y las movilizaciones no se decretan, se construyen. Es necesario que las direcciones sindicales desarollen una política que vaya encaminada a lograr la unidad de todos los sectores en la lucha, que promuevan la realización de asambleas de base y encuentros obrero/populares, que convoquen y permitan la participación democrática de jóvenes, mujeres, indígenas, negritudes, campesinos y la clase trabajadora en general.

El aborto legal en la Argentina no fue un regalo de los congresistas a las mujeres, la convocatoria a una Asamblea Constituyente en Chile no fue un regalo de Piñera a la juventud y tampoco fue un regalo de Moreno al movimiento indígena en Ecuador la derogatoria del decreto 883; las grandes conquistas de estos pueblos se dieron en la calle, con la movilización y con la lucha, por eso reclamamos de las direcciones políticas del movimiento de masas, a Petro y los dirigentes del llamado Pacto Histórico, que se coloquen a la vanguardia de las convocatorias a la movilización y la lucha contra la ofensiva del gobierno uribista.

 

¡No al pago de la deuda!

¡No a la reforma tributaria de Duque y Carrasquilla!

¡Que la crisis la paguen los ricos!

¡Por la construcción de un gran Paro Nacional para derrotar la ofensiva uribista!

¡Que las direcciones sindicales y políticas del movimiento de masas convoquen asambleas de base y un gran Encuentro Nacional Obrero/Popular para preparar el Paro!

 


sábado, 27 de febrero de 2021

¡Que la CUT se meta a fondo en el conflicto de Sintraime Soacha! ¡Denunciamos los hostigamientos por parte la policía a cargo de Duque y del también uribista alcalde Saldarriaga!

El pasado 5 de febrero, frente a las instalaciones de la Procuraduría General de la Nación, tras 18 meses en huelga, los trabajadores adelantaron un mitin, para que esta institución vigilara el proceso de liquidación de la empresa SAC Estructuras Metálicas SA, para la cual laboran. Liquidación de oficio de la empresa, solicitada por los trabajadores a la Superintendencia de Sociedades ante el impago de las obligaciones de su empleador desde agosto de 2019. Este proceso inició con el  auto de notificación a la empresa y a las instituciones correspondientes, el 30 de noviembre de 2020. Pero, la patronal alegó -cumplidos los términos, y sin haber aportado los documentos requeridos- “no haber sido notificada” y tener en marcha un proceso de liquidación voluntaria desde el 3 de diciembre de 2020. Maniobra con la que trata de quedar con el mango de la sartén en sus manos, porque entonces los peritos y el control de todo el proceso estaría a su cargo, poniendo en riesgo el pago efectivo de la deuda con los trabajadores.

Ahora bien, en el contexto del incremento de la violencia contra líderes sociales y sindicalistas en el país, de lo cual, el gobierno Duque es responsable político, porque fomenta la estigmatización de la lucha reivindicativa de los trabajadores y explotados, mientras los aparatos paramilitares azotan impunemente con masacres al país; sucede que, días después, el 11 de febrero, los compañeros fueron blanco de un hostigamiento por parte de la policía; les ubicaron una patrulla a escasos metros de la carpa a las afueras de la fábrica, acción que se repitió dejando ver cómo grababan y fotografiaban a los compañeros[1].  Esta situación, además de ser posterior al mitin en la Procuraduría, ya tenía un antecedente en octubre de 2019; patronal y policía intentaron extraer materiales del interior de la bodega a altas horas de la noche, por la puerta de atrás, generando un enfrentamiento físico con los trabajadores al momento en que estos se percataron de lo sucedido.





A pesar de tanta adversidad, la huelga se ha mantenido. Por eso llamamos a las Centrales Obreras, especialmente a la CUT, donde se ubica Sintraime (Sindicato Nacional de la Industria Metal Mecánica, Metalúrgica y Ferroviaria), en Bogotá a la ADE y a Fecode, y en Soacha a ADEC- Soacha, a que brinden un apoyo sistemático a la carpa y su sostenimiento, así mismo que aporten todo el conocimiento y acompañamiento para enfrentar el conflicto.

A los compañeros que voluntariamente desde distintas organizaciones han aportado a la lucha, les saludamos e invitamos a seguir haciéndolo, y también a que dialoguemos si debemos hacer eje en exigir que exista una política consciente de solidaridad de las grandes organizaciones obreras del país.

 

¡Exijámosle a la CUT que se la juegue a apoyar el conflicto a fondo!

¡Fecode, la ADE y ADEC- Soacha que lo asuman como tarea de solidaridad permanente!

¡Solución a las demandas de Sintraime Soacha! ¡Cese a los hostigamientos por parte la policía a cargo de Duque y del también uribista alcalde Saldarriaga!



[1] No perdamos de vista que el Uribista alcalde de Soacha también atacó a la Minga en su momento al impedir su arribo al municipio, contrastando con los miles de soachunos que los recibían en medio de una larguísima calle de honor. No olvidemos tampoco la terrible masacre de septiembre de 2020, de ocho personas al interior de un CAI en Soacha que, primero intentó ser ocultada bajo un manto de silencio, que dos meses después conocidos los hechos la policía también negó, y que hoy, gracias a testigos y pruebas de video se ha comprobado de forma irrefutable la actuación intencionada de los policías. Sin embargo, los dos patrulleros serían cobijados con medidas de casa por cárcel. https://www.contagioradio.com/casa-por-carcel-a-policias-implicados-en-muerte-de-8-personas/




lunes, 22 de febrero de 2021

Por el derecho a la salud de los trabajadores en Colombia ¡Abajo la ley 100 de 1993! ¡Muerte a las EPS´s!

     De acuerdo con la psiquiatra Carolina Corcho, el problema fundamental de la salud en Colombia es el sistema privatizado movido por el ánimo de lucro, acaecido con la ley 100 del 93. Sistema que se fundamentó materialmente en la expropiación por parte de privados de una gran cantidad de dinero público de los trabajadores que hacen sus aportes ($40 billones al año). Esta ley se impuso bajo el interés encarnado en Álvaro Uribe Vélez de favorecer al sector financiero, representado en el grupo Aval y el Sindicato Antioqueño.

Al comienzo, el interés se reducía a la pensión de los colombianos, pero forzaron que se privatizara también la salud, porque se dieron cuenta que las EPS eran el vehículo ideal para que el sistema financiero captara más plata. Es un hecho que, la mayoría de los recursos captados por las EPS, llegan a Bancolombia y los gastos de prestación de servicios al Grupo Aval.

Basados en la misma doctora Corcho, con todos estos recursos disponibles, estos parásitos lograron un enorme control político gracias a las inversiones millonarias en pauta publicitaria, lobby en el congreso y la colocación de representantes directos suyos como ministros y superintendentes de salud. La vicepresidenta de la Federación édica Colombiana, denuncia una puerta giratoria en la cual, los mismos superintendentes transitan a gerentes de las EPS y viceversa. Por lo tanto quienes deberían controlar son los mismos que agencian este robo a los trabajadores colombianos. Para constatarlo, un caso que encontramos es el del superintendente Fabio Aristizábal Ángel quien ha sido gerente de aseguradoras, corredor de seguros, asesor del expresidente y senador Álvaro Uribe y coordinador programático de salud de la campaña –nada más y nada menos que- ‘Duque Presidente’.

Podemos decir categóricamente: las EPS’s son parásitos al servicio del capital financiero, lo que importa es la ganancia, no la salud. Muestra de ello, dice Corcho es que “generan más de 200 mil tutelas al año tutelando el derecho fundamental a la salud y más de un millón trescientas mil muertes evitables entre 1998 y 2010, según cifras oficiales del Instituto Nacional de salud”[1].




Ahora en la pandemia, estas sanguijuelas dejan ver cómo anteponen el lucro a la salud ya que en sus manos, las pruebas Covid que se hacen en Colombia, están muy por debajo de lo necesario: en el país se hacen de 3 a 5 pruebas por individuo contagiado, cuando se deberían hacer cerca de 50 a 100 pruebas. A otra escala, hay 15 mil contagios diarios y apenas se realizan 45 mil pruebas, muy por debajo de las 100-150 mil pruebas que debería estarse realizando diariamente.

Y frente a la necesidad de tener una vacunación masiva, el pronóstico no es bueno: nos tropezamos nuevamente con las EPS, encargadas de administrar las dosis. Y son más que un tropiezo, las EPS son las culpables de la situación actual; no tienen en su prioridad la atención primaria, o sea, preventiva; en aras de la ganancia engavetaron 70 mil pruebas PCR, y son las responsables de la demora en la entrega de resultados a los pacientes. Según el periódico El Tiempo:

 

Un informe de la Superintendencia de Salud indica que, de las 746.387 quejas, peticiones y reclamos contra EPS recibidos desde el 1° de marzo del 2020 hasta el 17 de enero de este año, 91.965 fueron por temas relacionados con Covid (…) Hoy hay documentadas 36.177 quejas por demoras y las cinco zonas que las concentran son Bogotá (12.992 quejas), Valle del Cauca (4.100), Antioquia (3.754), Atlántico (3.517) y Cundinamarca (1.900). (…) En cuanto a la demora en la toma de la muestra –ya sea porque no la han programado o no han ido a practicarla–, se han registrado 38.510 quejas.

Las cinco zonas que encabezan la lista son Bogotá (14.174), Antioquia (4.989), Atlántico (3.716), Valle del Cauca (3.653) y Cundinamarca (2.299).

 


Por otro lado, la ruina de los hospitales públicos y de sus trabajadores no tiene otros culpables. La Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas dice que.

 

Las deudas a los hospitales y clínicas, por prestación de servicios de salud, superan los $11,2 billones de pesos, con una morosidad del 61,3%, así lo señala el más reciente estudio de cartera hospitalaria, (…), con corte a diciembre de 2019, en una muestra de 215 entidades públicas y privadas de todo el país.

 

De esa deuda, la parte que corresponde a las EPS se muestra a continuación, de acuerdo al mismo informe:

 

Las EPS del régimen contributivo adeudan $4,8 billones aproximados (…) La cartera de las EPS en operación de este grupo es de $ 3.9 billones, y las principales entidades deudoras de este régimen son: Nueva EPS con $1.3 billones de pesos aproximados y el 58,5 % de la deuda en mora; Medimás EPS SAS con $638.582 millones y una morosidad del 62,4 % y Coomeva EPS que debe $586.820 millones y una mora del 80,7 %.

Respecto a la deuda de las EPS del régimen subsidiado, supera los $ 2.9 billones, (…) La cartera de las EPS en operación en este régimen asciende a los $2.4 billones y la mayor deudora de este grupo sigue siendo la EPS mixta Savia Salud o Alianza Medellín Antioquía S.A.S, con un monto total de $ 621.655 millones, donde el 69,9 % corresponde a cartera en mora, seguida de las EPS-S privadas en operación, Asmet Salud ESS con $ 286.494 millones y un 56,3 % de cartera vencida a diciembre de 2019 y Coosalud, con $ 257.431 millones y un 57,7 % en mora[2].

 


La necesidad es clara, el tratamiento de la pandemia como el manejo regular de la salud no puede seguir en manos de estos chupasangre. Sustentado en esta deuda y la crisis que genera en el sistema hospitalario del país, Juan Carlos Giraldo, el Director de la ACHC pide el fin parasitismo de las EPS´s:

 

A su vez, las peticiones de la Achc a la Supersalud en lo referente al proceso que se adelanta con Medimás se centran en que intervenga inmediatamente los recursos de la EPS a través del giro directo, que la Adres tenga ese dinero y que sea girado más de 90% directo a la red prestadora de servicios.

“ojalá se pueda hacer la máxima apropiación de recursos y unos mecanismos claros, que la implementación sea inmediata y que los recursos lleguen inmediatamente a donde está la cartera. Ojalá decidan pronto para que la plata no se la queden las EPS, sino que fluya directo a los hospitales[3]

 

No extenderemos más la denuncia. Solo para no dejar desapercibido, señalemos una vez más a las EPS´s y a todo el régimen de la ley 100, como los culpables de la precarización laboral de los trabajadores sanitarios del país, desde enfermeras, médicos y especialistas. Además toda esta situación condujo a que sus sindicatos fueran destruidos y al asesinato de al menos 112 dirigentes médicos y 493 amenazados a manos del Ejército Nacional y los paramilitares en los pueblos y zonas rurales.[4]

Lo anterior, y en correspondencia con los dictámenes de diversas organizaciones médicas y de personalidades científicas nacionales, la ley 100 y sus engendros –las EPS´s- deben desaparecer. La voracidad de ganancias no puede ser más la base del sistema de salud, debe haber una reforma estructural donde lo privado no sea el 90% y lo público el 10% a nivel nacional. La actual catástrofe lo exige de inmediato. La propuesta Colombia un solo hospital incluye que el Estado se haga cargo directamente del sistema hospitalario y la formalización laboral del cuerpo médico, dando fin a la intermediación en salud y a la tercerización laboral. Apoyamos esta y otras propuestas de los gremios médicos, y junto a ellos decimos:

 

¡Abajo la ley 100 de 1993!, ¡Muerte a las EPS´s!

¡Salud administrada directamente por el Estado!

¡Contratación directa con el Estado y digna para los trabajadores de la salud!



[1] Pandemia: entre el colapso del sistema de salud y el negacionismo.

[2] Las deudas a hospitales y clínicas superan los $11,2 billones de pesos

https://achc.org.co/las-deudas-a-hospitales-y-clinicas-superan-los-112-billones-de-pesos/

[3] Las EPS que tienen las mayores deudas en mora con los hospitales y clínicas del país. https://www.larepublica.co/empresas/las-eps-que-tienen-las-mayores-deudas-en-mora-con-los-hospitales-y-clinicas-del-pais-2858627

[4] Carolina Corcho: PANDEMIA A LO COLOMBIANO

https://www.youtube.com/watch?v=EnzppzAV1Bs

lunes, 15 de febrero de 2021

LA OFENSIVA DEL TERROR SE PROFUNDIZA

 

 En lo que va corrido del 2021 se recrudece la política del terror sobre la población juvenil, popular, campesina, negra e indígena. Según cifras de Indepaz, a febrero 13 del presente año, suman 12 masacres (42 personas en total), 22 asesinatos a líderes sociales y ambientales y 8 excombatientes de las FARC asesinados. Este panorama no es muy alentador: tan es así, que la JEP alerta que el 2021 ha tenido el inicio de año más violento desde la firma del Acuerdo de Paz, y analistas políticos como Ariel Ávila pronostican que este año, al ser preelectoral, la situación puede hacerse aún más aguda.

Después del triunfo del NO en el plebiscito por la paz del 2016,  y la posterior firma del Acuerdo de paz, se ha desatado una ola de muerte en todo el país, lo cual tomaría aún más fuerza desde el ascenso de Duque a la presidencia. Los asesinatos y amenazas a manos de bandas paramilitares pasaron a la ofensiva, el gobierno por su parte trata de maquillar las cifras, o responsabiliza a las disidencias de las FARC y al ELN, pero lo cierto es que los índices de asesinatos y ataques contra líderes sociales y excombatientes siguen en aumento.

 Es clara la complacencia del gobierno Duque con la violencia militar y paramilitar contra los oprimidos y contra los luchadores, pues, además de tener el descaro de introducir un eufemismo como “homicidios colectivos” para referirse a las masacres, y de declarar duelo nacional por la muerte del infausto ministro Holmes Trujillo (el responsable político de la matanza de septiembre del año pasado en Bogotá, entre muchas otras atrocidades), ahora pone de Ministro de Defensa a Diego Molano [1], cuyo único “mérito” es ser miembro del Centro Democrático y, quien tiene la misión de continuar las políticas de sus predecesores como el refuerzo de las FF.AA y el ESMAD, la nefasta y perjudicial política de erradicación forzosa con glifosato, la descarada negación de la putrefacción interna en las FF.MM, su total arrodillamiento a los EEUU y su política de ataque a la soberanía nacional de Venezuela y la constante violación a la soberanía nacional colombiana(que  entre otras se concreta, en la permanencia de los soldados, espías y asesores yanquis y sus bases militares en el territorio nacional), así como el desconocimiento de las amenazas, masacres y asesinatos a los líderes sociales y excombatientes.

En esta dirección, otro hecho que corrobora la política de Duque es el anuncio que hizo hace un par de semanas donde menciona que “habrá una metodología única de análisis, que tendrá como base fundamental las cifras que reposan en la Fiscalía y su capacidad investigativa” quitándole autonomía al trabajo de terreno y recopilación de datos que ha hecho la Defensoría del Pueblo desde el año 2017. Iván Cepeda y Angela María Robledo en un derecho de petición, enviado al Carlos Camargo (director de la Defensoría del pueblo) el 5 de febrero de 2021, alertan que es una maniobra para "disminuir la magnitud del problema que estamos atravesando" en materia de violencia, ya que los registros de la Fiscalía en cuestión de masacres y asesinatos a líderes sociales es considerablemente menor.

 Pandemia y masacres

 El 2020 dejó un saldo aterrador de 61 masacres con 381 víctimas. De los 22 departamentos donde ocurrieron estos hechos terribles, fueron: Antioquia (con 21 masacres y 81 víctimas), Cauca (13 masacres y 53 víctimas), Nariño (9 masacres y 42 víctimas) –lugares donde la mayoría de su población está conformada por campesinos, indígenas y afros– y Bogotá (con 3 masacres y 37 víctimas), donde acontecieron la mayor cantidad de muertes, según reportes de Indepaz.

Imagen: http://www.indepaz.org.co/informe-de-masacres-en-colombia-durante-el-2020/


 La población más afectada en cuanto a masacres ha sido la juventud, recordemos: En varios municipios del departamento de Nariño, los ocho jóvenes de Samaniego, en Leiva a los dos niños de 12 y 17 años en su trayecto a la escuela, a los tres jóvenes indígenas pertenecientes al resguardo Canawari en Pueblo Viejo, en Cali, Llano Verde los cinco niños afro, en el Cauca a dos hermanitos que caminaban de una vereda a otra, a los 14 jóvenes en Bogotá a manos de la policía; todo esto acompañado de un discurso que estigmatiza y persigue la juventud, como puede verse reflejado con la amenaza que hace poco recibió Francisco Vera al niño ambientalista de tan solo 11 años. Estos ataques y asesinatos a la juventud buscan intimidar y erradicar su justa lucha por cambiar la situación actual en la que viven[2], y su papel de vanguardia y convocatoria en las últimas luchas que se han presentado en el país.

La crisis social y económica que trajo la pandemia al país, produjo una desmovilización importante de la población, que en 2019 se movilizó masivamente contra las medidas del gobierno y en repudio al régimen de terror uribista, esto fue aprovechado para profundizar la ofensiva del terror hacia los líderes sociales, activistas y excombatientes, ya que al estar dispersos no han podido realizar y organizar acciones de masa para exigir la protección de la vida y en contra de estos asesinatos, masacres y amenazas. En otras palabras, el inicialmente débil y desprestigiado gobierno de Duque ha sabido aprovechar la desgracia de la inmensa mayoría de la población para fortalecerse, y no sólo contraatacar en el terreno económico y social -como con las reformas laboral, pensional y tributaria en curso-, sino que sacó ventaja para apuntalar su proyecto de restauración de ese régimen de terror. Como se advierte con el panorama de masacres y asesinatos, así como con el proceso de concentración creciente del poder, poniendo en instituciones claves de control como la Procuraduría (Margarita Cabello) y la Defensoría del pueblo (Carlos Camargo) a sus fichas, las cuales trabajan en equipo con el perro sabueso que tiene en la Fiscalía (Francisco Barbosa).

Las centrales obreras, FECODE, las organizaciones sociales y populares -indígenas, afro, de mujeres, de jóvenes, ecologistas, etc.-, las organizaciones y personalidades que se reclaman de izquierda o democráticas, tienen la obligación de coordinarse y unir esfuerzos para retomar la movilización y así frenar esta sangría e impedir que se consolide el régimen de terror uribista.

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 FUENTES:

·         Informe de Masacres en Colombia durante el 2020 – 2021 – Indepaz

·         https://www.eltiempo.com/justicia/delitos/masacres-en-colombia-quienes-son-las-personas-que-han-sido-asesinadas-en-el-2021-564969

·         https://pares.com.co/2020/09/16/la-noche-de-los-lapices-una-amenaza-que-no-desaparece/

·         Inicio de año más violento en Colombia desde 2016, según la JEP | Noticias | teleSUR (telesurtv.net)

·         https://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/acuerdo-de-paz-con-farc-asi-ha-cambiado-el-conflicto-armado-en-cuatro-anos-550900

·         https://cnnespanol.cnn.com/2020/08/17/que-hay-detras-de-las-masacres-de-jovenes-en-colombia/

·         https://pbs.twimg.com/media/Etd8S_eWQAQ2DNb?format=jpg&name=medium / https://pbs.twimg.com/media/Etd8S_eXcAEu089?format=jpg&name=medium

·         (7) Así sucedieron más de 30 masacres en Colombia en lo que va de 2020 | Videos Semana - YouTube

·         En 2019 hubo 36 masacres en Colombia, la cifra más alta desde 2014: ONU | EL ESPECTADOR

·         https://www.lafm.com.co/colombia/once-concejales-abandonaron-argelia-cauca-por-amenazas

 



[1] Era el director del Departamento Administrativo de Presidencia

[2] Para ampliar sobre la situación por la que atraviesa la juventud lo invitamos a consultar el artículo: Cacerolazo en linea: A UN AÑO DEL ASESINATO DE DILAN CRUZ: LA REBELIÓN DE UNA GENERACIÓN QUE SE RESISTE AL NO FUTURO

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